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La banca y las unidades

Todo el mundo discute qué apostar. Casi nadie discute cuánto. Y sin embargo eso es lo que decide si dentro de seis meses seguís jugando o te quedaste sin nada. La buena noticia: es la parte más fácil de arreglar.

Primero, tu banca

La banca es la plata que separaste para apostar. Nada más que eso. No es lo que tenés en la cuenta, ni lo que podrías conseguir si hace falta. Es un monto que decidiste una vez, que está apartado, y que si lo perdés entero no te cambia el mes.

Si no la definís, tu banca termina siendo "lo que haya", y ahí no hay forma de saber si estás apostando mucho o poco. Es como manejar sin marcador de nafta.

Poné un número antes de la primera apuesta. Puede ser $500, $5.000 o $50.000 — el monto es tuyo, lo importante es que exista y que no lo toques para otra cosa.

Después, las unidades

Una unidad es el 1% de tu banca. Ese es el estándar y es un buen lugar para empezar.

Si tu banca esUna unidad son
$500$5
$1.000$10
$5.000$50
$20.000$200

¿Por qué pensar en unidades y no en pesos? Por dos razones. La primera es que te saca el monto de la cabeza: "aposté 2 unidades" se piensa mucho más frío que "aposté $400". La segunda es que se ajusta sola — si tu banca crece, la unidad crece con ella, y si baja, también.

Y una tercera, práctica: te deja comparar. Si un amigo te dice que ganó 30 unidades en el mes, entendés perfecto cómo le fue, sin saber cuánta plata maneja.

Cuántas unidades por jugada

Entre 1 y 2. Casi siempre 1.

Sí, es aburrido. Es exactamente el punto. Apostar parejo es lo que hace que una racha mala sea un bache y no un final.

Apostás por jugadaTras 5 derrotas seguidas te queda
1 unidad (1%)95% de tu banca
5 unidades (5%)77%
10 unidades (10%)59%
20 unidades (20%)33%

Y perder cinco seguidas no es una desgracia rara: apostando a cuotas cercanas a 2.00 pasa más o menos una vez cada treinta. No es mala suerte extraordinaria, es un martes cualquiera.

Acá está lo que más cuesta ver: perder el 50% no se arregla ganando el 50% después. Se arregla ganando el 100%. Si te quedaste con un tercio, necesitás triplicar. Cuanto más grande apostás, más empinada se pone la vuelta.

Recalculá la unidad cada tanto —una vez al mes está bien—, no después de cada apuesta. Si la ajustás todo el tiempo terminás apostando más justo cuando venís ganando, que es cuando la confianza es más peligrosa.

Los tres errores que se repiten siempre

Una palabra sobre Kelly

Vas a escuchar del criterio de Kelly, una fórmula que calcula el tamaño óptimo según la ventaja que tengas. Es matemáticamente impecable y tiene una letra chica enorme: depende de que sepas tu ventaja real.

Si le decís que tenés 8% de ventaja cuando en verdad tenés 0, no te optimiza: te acelera hacia el fondo. Por eso acá aparece solo como referencia, con tope, y la casilla de "cuántas unidades" viene con 1 puesta. Apostar más tiene que ser una decisión tuya, no lo que pasa si apretás Enter sin pensar.

Si te llevás una sola idea: el pronóstico decide si ganás esta apuesta. El tamaño decide si seguís en carrera para la próxima.